Dosis de Fe
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Octubre 2026
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Asombro que nos vuelve humildes
Reconocer la grandeza de Dios puede devolvernos una humildad serena y una nueva disposición a escucharlo.
Imagen ilustrativa generada con IA.
La vida de cada día
Desde un mirador, las casas parecen pequeñas y las montañas se extienden mucho más allá de lo que alcanzas a ver. Durante unos minutos se interrumpe la urgencia de tus pendientes. Los problemas siguen siendo reales, pero ya no parecen ocupar todo el universo.
Necesitamos esos momentos de perspectiva. Cuando vivimos encerrados en nuestras propias opiniones, es fácil creer que comprendemos todo y que siempre tenemos la última palabra. El asombro abre una ventana: nos recuerda que hay mucho que recibir, aprender y contemplar.
Lo que nos enseña la Palabra
Isaías 66:2 presenta la atención de Dios hacia quien es humilde, reconoce su necesidad y toma en serio su palabra. La grandeza del Creador no lo vuelve indiferente al corazón humano. Precisamente por ser Señor de todo, no puede ser reducido a nuestros edificios, explicaciones o intereses.
En Apocalipsis 1:17, Juan cae ante la visión gloriosa de Cristo. Jesús pone su mano sobre él y le dice que no tema. El encuentro reúne reverencia y consuelo: Juan reconoce una majestad que lo sobrepasa y recibe el cuidado personal del Señor.
La humildad bíblica no consiste en negar toda capacidad o tratarnos con desprecio. Consiste en ocupar nuestro lugar de criaturas amadas, dependientes de Dios. Podemos pensar, trabajar y decidir con responsabilidad, mientras aceptamos que necesitamos su dirección y que otros también tienen algo que enseñarnos.
Nuestra mirada en Jesús
El Cristo glorioso de Apocalipsis es el mismo que murió y vive. Su autoridad no es una idea distante. Está unida a su victoria sobre la muerte y al cuidado con que se acerca a su siervo.
Por eso podemos reverenciarlo sin huir de él. Su presencia invita a abandonar la arrogancia y también a soltar el temor de que nuestra pequeñez nos haga invisibles. Ante Jesús somos pequeños, conocidos y llamados por gracia.
Para reflexionar
¿En qué asunto te cuesta admitir que puedes estar equivocado? ¿Qué cambia cuando recuerdas que Dios es más grande que tu comprensión? Considera si necesitas escuchar antes de defender tu posición.
Un paso para hoy
Detente unos minutos a contemplar un detalle de la creación, sin convertirlo en otra tarea. Después lee despacio Isaías 66:1-2. Pide un corazón enseñable y practica esa disposición en una conversación concreta de hoy.
Oremos
Señor, tu grandeza supera mis palabras y, aun así, atiendes mi oración. Líbrame de la arrogancia y del miedo que me encierra. Hazme humilde para recibir tu Palabra, escuchar a otros y reconocer mis límites. Gracias porque en Jesucristo encuentro una autoridad llena de verdad y de cuidado. Amén.
Reflexión original. Referencia temática y bíblica: La Buena Semilla, 22 de octubre de 2026.
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Asombro que nos vuelve humildes
Isaías 66:2; Apocalipsis 1:17
Reconocer la grandeza de Dios puede devolvernos una humildad serena y una nueva disposición a escucharlo.
Leer devocionalPalabra que acompaña. Fe que se vive.
Contenido original de Iglesia Imperio de Jesucristo.